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Un estudio revela cuántos años envejece un cerebro que no duerme una noche

Participaron 134 personas que fueron divididas en cuatro grupos y los resultados fueron sorprendentes.

El cerebro humano parece varios años ‘más viejo’ tras una sola noche sin dormir, según un estudio publicado en el medio especializado, Journal of Neuroscience.

La publicación sugiere que una sola noche de privación de sueño puede estar relacionada con cambios estructurales en el cerebro, similares a los que se observan en el envejecimiento.

El estudio asegura que pasar una sola noche sin dormir puede hacer que el cerebro parezca más viejo, como si de la noche a la mañana hubiera envejecido de repente entre uno y dos años.

Sin embargo, estos cambios parecen desaparecer tras una buena noche de descanso.

El cerebro que no duerme y el trabajo del nuevo estudio

 

Los investigadores utilizaron el aprendizaje automático para generar estimaciones de la «edad cerebral», a partir de imágenes de resonancia magnética (IRM) de cerebros de personas privadas de sueño, que compararon con las IRM de los cerebros de esas mismas personas tras una noche completa de sueño.

Los resultados, publicados en la revista Journal of Neuroscience, sugieren que una noche de privación total de sueño produce cambios en el cerebro similares a los observados tras uno o dos años de envejecimiento.

La edad cerebral es «una medida muy interesante para observar cómo cambia a causa de la pérdida de sueño», afirma Judith Carroll,  profesora asociada de psiquiatría y ciencias bioconductuales de la Universidad de California en Los Ángeles.

Los investigadores se basaron en cinco conjuntos de datos existentes, que incluían datos de 134 participantes en cuatro grupos: privación total de sueño (sin dormir durante una noche), privación parcial de sueño (tres horas en la cama durante una noche), privación crónica de sueño (cinco horas en la cama cada noche durante cinco noches) y un grupo de control (ocho horas en la cama cada noche).

Cada grupo tuvo al menos una noche de sueño de referencia, en la que pasaron ocho horas en la cama, antes de la privación de sueño; la mayoría de los grupos también tuvieron una noche completa de sueño de recuperación después.

A todos se les realizó una resonancia magnética después de cada noche, lo que permitió a los investigadores comparar el aspecto de sus cerebros antes y después de la privación de sueño, y después de una noche completa de descanso.

Resultados de un cerebro que durmió poco

Los investigadores determinaron la edad aparente de los cerebros de los participantes mediante un algoritmo de aprendizaje automático llamado brainageR, que se entrenó con datos de más de 3.000 personas.

El algoritmo, de acceso público, predice la edad cronológica de una persona a partir de sus resonancias magnéticas cerebrales basándose en el aspecto típico de los cerebros sanos a determinadas edades, en términos de volumen de tejidos y fluidos. En pruebas anteriores, los investigadores descubrieron que brainageR podía predecir con exactitud la edad en unos cuatro años.

En su nuevo estudio, los investigadores descubrieron que, para el grupo que no durmió durante una noche, brainageR estimó que eran entre uno y dos años más viejos, de media, de lo que se predijo que eran al inicio del estudio. Estas diferencias desaparecían tras una noche de recuperación del sueño.

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