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«PUEBLO OLVIDADO» RUINAS DEL COMPLEJO INDUSTRIAL AZUFRERO DE TACORA.

El sector en el que se emplaza el ex complejo industrial existen terrenos del Ministerio de Bienes Nacionales y dos propiedades privadas: Tacora Puchini, pertenecientes a tres comunidades indígena: la Comunidad Indígena San Fernando del Pueblo de Tacora, la Comunidad Indígena Aymara Ángela Blas Raya de Tacora y la Comunidad Territorial Sucesorial de Tacora.

El ex Complejo Industrial Azufrero de Tacora cuenta con tres sectores principales, los que durante su actividad se conectaban mediante el ferrocarril, el que funcionó entre los años 1925 y 1966, con una extensión de 25 kms. Los sectores referidos son los siguientes:

A) Planta de procesamiento Villa Industrial: Se encuentra a 4.070 metros sobre el nivel del mar y está conformado por tres áreas: la estación terminal y de transbordo de carga del ferrocarril de Tacora hacia el ferrocarril Arica – La Paz, el sector de procesamiento y acopio del azufre y el sector de la casa de máquinas.

B) Campamento Aguas Calientes: Se encuentra a 4.500 metros sobre el nivel del mar, en el valle desde donde se origina el río Azufre y está conformado por tres áreas: el sector del campamento constituido por conjuntos habitacionales de muros de adobe, galpones para la mantención de maquinarias y edificios de servicios; el área industrial de Aguas Calientes que incluye instalaciones para el procesamiento de caliche y su embarque en el ferrocarril de Tacora y la casa de administración, edificio de 40 metros de largo y 10 metros de ancho de hormigón armado y cerchas metálicas.

C) Sector de andariveles de volcán Tacora: Incluye el sector de extracción de azufre en la cima del volcán, a 5.500 metros sobre el nivel del mar, su transporte mediante andariveles, y su cargamento final en ferrocarril de Tacora donde se acopiaba el azufre, que incluye un conjunto de estructuras de muros de piedra con cemento que sirvieron de bodegas, habitaciones y corrales, y la red de andariveles, conjunto de torres de fierro fundido de más de 14 metros de alto que originalmente trasladaban bateas metálicas mediante un sistema de claves que pasaban por diferentes poleas. Algunas torres fueron instaladas sobre una plataforma de piedra y las del final tuvieron un complejo sistema mecánico para desacelerar las bateas y posteriormente descargarlas. En este sector existe además un sendero en zigzag para el traslado de la producción mediante animales.

Los valores que se identifican en el ex Complejo Industrial Azufrero son los siguientes:

l. Valor Histórico: El emplazamiento de las azufreras de Tacora influyó en la definición del límite internacional entre Perú y Chile. El ferrocarril de Tacora permaneció en territorio chileno por expreso acuerdo para que las azufreras del Tacora y sus dependencias quedasen bajo jurisdicción chilena, definición que se concretó mediante el Tratado de Lima, que fue firmado en 1929 entre Chile y Perú, y que puso fin a la controversia de la soberanía de las provincias de Tacna y Arica.

Según mapas de fines de la década del 20, el ferrocarril de Tacora ascendía hasta los 4.875 metros sobre el nivel del mar. Si bien esta altura fue precisada posteriormente a 4.840 metros sobre el nivel del mar, aun así fue el ferrocarril más alto del mundo durante su operación.

La explotación del azufre es una actividad prácticamente extinta en el mundo, por lo que las locomotoras funcionaron en las exigentes condiciones de ascenso utilizando un recurso energético local.

Los atributos identificados en el Sector 1. Villa Industrial son los siguientes (ubicado a una altura promedio de 4.070 msnm):

a) Los patios del F.C. de Tacora y de intercambio con el Ferrocarril Arica – La Paz.

b) La casa de máquinas.

c) 28 carros ferroviarios.

d) Restos industriales: estanques, silos, andenes, terraplenes.

e) Zonas de acumulación de azufre.

En Aguas Calientes, además de la Administración y las termas, hay recintos habitacionales típicos de los asentamientos mineros apartados: una pulpería, construcciones destinadas al proceso del mineral y hasta una cancha de basquetbol. Habitualmente el lugar está desierto (de vez en cuando lo patrullan Carabineros en motocicletas). Las termas tienen dos piletas con agua de mal sabor (evite mojarse la cara) pero a una temperatura ideal, por mucho frío que haga, agua que emanad desde el interior de la tierra de la Pachamama, es algo mágico y que pocos conocen, atracción turística que se encuentra estancado en la región.

Muy poca gente sabe de la existencia del ferrocarril de Tacora, por ser privado y por estar en un remoto rincón del territorio ariqueño. Siendo uno de los ferrocarriles más altos del mundo, funcionó eficientemente a lo largo de unos 25km transportando azufre entre las minas de más al Norte de Aguas Calientes y Villa Industrial con tres a cinco locomotoras a vapor alimentadas por yareta (Azorella compacta) entre 1925 y 1967, ascendiendo por una pendiente de hasta un 6% y hasta casi 5.000msnm por una trocha de 75cm de ancho. El año 1941 marcó el récord de carga transportada, más de 38.000 toneladas, pero luego la actividad fue declinando hasta llegar a unas 6.000 toneladas en 1961.  

Los depósitos de azufre de los volcanes Tacora y Chupiquiña ya se explotaban desde fines del siglo XIX, transportando el producto a Tacna a lomo de mulas. En cuanto se inauguró el  Ferrocarril de Arica a La Paz  (mayo de 1913, FCALP), una empresa (Espada Hermanos) vislumbró la posibilidad de un medio de transporte más eficiente y obtuvo el permiso para construir y operar un ferrocarril entre Aguas Calientes y Villa Industrial. Desde allí era fácil transportar el producto a Arica vía FCALP. Unos 15 años y dos propietarios diferentes después de su inauguración, el ferrocarril de Tacora pasó a manos de la Compañía Azufrera Nacional, en la cual la familia Alessandri tenía fuertes intereses y eso explica el interés de nuestro carismático ex-Presidente de la República por visitar la zona. 

En 1967 cesaron las faenas de la azufrera, se paralizó el ferrocarril y poco a poco comenzó el desmantelamiento ilegal (robo de metal por ilegales que con facilidad cruzan la precaria frontera) y legal pero dañino (retiro y venta de los rieles). Este ferrocarril no era una empresa ferroviaria propiamente tal, sino un instrumento de transporte al servicio de las azufreras. Intrínsecamente, sólo generaba pérdidas financieras pero era importante para conseguir las utilidades de las azufreras. Al parecer la paralización de 1967 iba a ser temporal (de hecho, en los años 80 más o menos hubo una empresa norteamericana que instaló agentes en Arica para evaluar el reinicio de la actividad), porque no se desmantelaron las instalaciones. Una locomotora (la “Chupiquiña”) quedó volcada a un costado de la vía férrea, otras dos se guardaron en un hangar en Villa Industrial y una cuarta quedó allí al aire libre. Las que aún había en Villa Industrial hasta el año 2012 se llamaron “María”, “Elena” (ambas marca Hanomag) y “Tacora” (Rheinmetal). Ese año, el actual dueño de la azufrera se las llevó a Colina /Región Metropolitna). 

Hasta el año 2014 las instalaciones se habían deteriorado parcialmente por ladrones de estructuras metálicas, presuntamente peruanos. Ya hemos explicado que el control fonterizo en esa zona es prácticamente nulo. Pero ese año se vendieron (¿todos?) los rieles y se embarcaron a Arica, rumbo ¿a Perú? El Sr. Ian Thompson Newman, experto en trenes, lo ha estado solicitando desde el año 2005 y por fin se le declara Monumento Nacional al Complejo Industrial Azufrero de Tacora (a partir del 11-I-2016), cuando ya casi quedan sólo restos. Triste fin para uno de los ferrocarriles, campamento, más peculiares del mundo, pero que se podría reactivar gracias al turismo como museos al aire libre… 

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